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martes, 3 de julio de 2007

Alma de Bohemio - Tango Argentino



Este cartel de Cine es del Film Alma de Bohemio, del año 1948.

Con las actuaciones de:

Alberto Castillo (7 de diciembre de 1914 – 23 de julio de 2002) fue un prominente cantor de tango y actor argentino. Nació en el barrio porteño de Mataderos, hace su debut profesional en los 1930s y comienza una exitosa carrera en 1941. Con su innato sentido del ritmo y su tendencia a engolar la voz, Castillo se hace un nombre de principal intérprete de los géneros mucisales afro-argentinos de candombe y de milonga. Desde 1946, Castillo aparece en muchos filmes argentinos. Castillo también fue médico ginecólogo. Eso solo pudo convencer a la familia de su prometida para dejarlos casar (siendo "justamente un cantor arrabalero de tangos"), y que fue dramatizado en la película argentina "Luna de Avellaneda", donde Castillo voluntarioso traee "al mundo" a un bebé en una Fiesta de Carnaval. En sus últimas apariciones profesionales (que ya estaba retirado, pero lo convencieron para reaparecer) fue un suceso su candombe hit “Siga, Siga el Baile”, con la banda argentina Los Auténticos Decadentes. Filmografía 1946 "Adiós pampa mía" 1948 "El tango vuelve a París" (lo acompaña Aníbal Troilo) 1948 "Un tropezón cualquiera da en la vida" (con Virginia Luque) 1948 "Alma de bohemio" 1950 "La barra de la esquina" 1951 "Buenos Aires, mi tierra querida" 1953 "Por cuatro días locos" 1955 "Ritmo, amor y picardía" 1956 "Música, alegría y amor" 1958 "Luces de candilejas" 1959 "Nubes de humo"

domingo, 19 de junio de 2005

La Birome: Invención Argentina



La Birome fue invención de Ladislao Biro, un húngaro luego nacionalizado argentino, quien logró realizar un invento y que tuvo un éxito mundial.
El invento, surge de la inspiración de Ladislao Biro, quien luego de observar en una imprenta una máquina rotativa, que imprimía los diarios sin provocar manchas.
Biro comenzó a buscar la forma de trasladar ese mecanismo a otro manual.
Luego de suprimir más de 2.000 piezas por la que estaba compuesta la impresora surgió el bolígrafo, que consistía en colocar una bola de acero en la punta de un cilindro lleno de tinta especial, que bajara por acción de la gravedad y se secara al tener contacto con el papel.
La principal dificultad que tuvo Ladislao Biro para fabricar su invento fue la tinta, que debía tener un tratamiento especial para lograr el espesor necesario y el pronto secado.
Biro se valió de su propio conocimiento para encontrar un fluido apropiado.
Perfeccionar su invento le llevó seis años de intenso trabajo.
Fue necesario construir máquinas especiales para poder engarzar a las bolillas de acero, en un dispositivo especial sin freno.
Además de los problemas técnicos, el inventor argentino enfrentar problemas económicos cuando los inversores no quisieron financiar más su proyecto, tuvo que pedir a sus empleados que trabajaran sin goce de sueldo hasta que logró perfeccionar el sistema de producción del bolígrafo y así salió al mercado con un gran éxito.
Logró el 10 de junio de 1943 el patentamiento en la Argentina, donde por vez primera se financió el invento para ser comercializado e industrializado.
En 1944, Biro vendió la patente norteamericana a Eversharp-Faber por dos millones de dólares y, en Europa, a Marcel Bich (fabricante de los bolígrafos BIC).